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viernes, 13 de noviembre de 2009

Cuerpo, intimidad y cáncer de mama


Lucía fue diagnosticada con cáncer de mama a los 43 años. Pudieron operarla quitándole un pecho. La cirugía “fue un éxito” y para ella su mayor fracaso.


La intervinieron a tiempo, sin embargo, ella se siente perdida en un abismo de dolor, frustración y tristeza. Imagina que ha perdido su seguridad, su atractivo, su erotismo y también a su pareja, a pesar de que ésta le muestra comprensión y cariño.


Lucía no se gusta, se desprecia, está enojada, se pregunta una y otra vez ¿por qué yo? La mastectomía es una de las cirugías más agresivas para la imagen corporal de una mujer. En los pechos se encuentra gran parte de su atractivo sexual y más aún de su feminidad. Se asocian con su capacidad de nutrir, con su ser madre, amante y mujer.


Son blanco de la mirada de los demás, por lo cual la sensación de falta y vacío es inmensa. La mujer debe lidiar con las etapas de un duelo, pues en realidad ha sufrido una pérdida. Quizá primero la niegue, luego se enfurezca y paulatinamente se vaya deprimiendo.


El enfrentamiento y la aceptación puede llevar tiempo. La pareja debe ser muy paciente, comprensiva pero firme, apegada a la realidad, pues ella también vive esa pérdida y debe igualmente resignarse y superarla.


No ayuda mostrar lástima ni minimizar a la mujer que cursa esta circunstancia y como en toda crisis se da un desequilibrio que hay que restablecer buscando las fortalezas y recursos con los que ella cuenta.


Reanudar la intimidad sexual es importante cuando la mujer y su pareja, a pesar de su inseguridad, estén listos. Debe reforzarse la confianza y el amor, cuidar, pero no sobreproteger. Siempre nos medimos respecto a un ideal imaginario y la mujer que pasa por esto debe sentirse de nuevo cercana a él.


Los grupos con personas que viven la misma condición son muy efectivos, así como cualquier apoyo que incremente su capacidad para lidiar con la adversidad y le permita fortalecer la imagen de sí misma. Estos momentos pueden “destapar” otras problemáticas que estaban latentes en la mujer o en la pareja por lo cual la ayuda profesional se orientará a comprender lo que está pasando.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Salud sexualmente transmisible

Rodrigo tiene 13 años desde que iba en primaria le dieron muchas charlas sobre sexualidad. Ahora que ha alcanzado la pubertad padres y maestros le hablan cada vez más de los riesgos y peligros que ejercer la sexualidad supone: embarazos no deseados, abortos, el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual. Aunque estas charlas logran asustarle y preocuparle, en realidad no le interesan tanto pues no abordan aquello que a el cada vez más le interesa: ¿cómo se siente?, ¿cómo se hace?, ¿como acercarse?, ¿como ligar?, ¿porque es tan placentero?, ¿que le gusta a las chicas?,.. en fin temas relacionados con lo que a el le acontece.

Las charlas tratan de lo que a los adultos les preocupa y no de lo que a el le interesa. Nadie le ha dicho a Rodrigo que no sólo se transmiten enfermedades por vía sexual, que también se transmite salud, porque a través de la sexualidad uno puede transmitir amor, ternura, deseo, cercanía, cuidado, placer, aceptación, confianza, respeto y tantas otras experiencias buenas.

Nadie le habla de esto a Rodrigo porque a los adultos les atemoriza que ello “lo anime” a iniciar su vida sexual activa y creen que asustándolo se lo pensará mejor.

Esto es equivocado pues se sabe que entre más elementos posee el joven tiende a retrasar el inicio de su actividad, así como es conocido que la ansiedad y el miedo llevan a funcionar en forma más deficiente.

Si los adultos transmiten honestamente tanto los significados positivos que conlleva la sexualidad, el joven será más receptivo e integrará en mejor forma los cuidados necesarios que este implica para gozarla al máximo y sufrirla al mínimo.